Tres poemas de Diana Ferreyra

Estándar

Image

Escritora mexicana (Morelia, Michoacán, 1990). Estudiante de Licenciatura en la Escuela de Lengua y Literatura Hispánicas. Ha ganado diversos premios en cuento y poesía. Textos suyos han sido recogidos en diversas antologías, como Recuentos urbanos y Entre gozos y rebozos: nostalgias del campo, de las compiladoras Susana Arroyo-Furphy y Herlinda Dabbah Mustri. Participó en el curso de de sintaxis oral, estructura de la información y cognición, impartido por el doctor Daniel Jacob de la Universidad de Friburgo, Alemania; y en el Seminario de Creación Literaria auspiciado por la Secretaría de Cultura de Michoacán, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Colectivo Paracaídas.

OTRA VEZ

La calle se rompe en dos
partes: la mar y el suelo.
La calle sin mar tiende
a ahogar los policías y
ratones. El suelo quita
a los pescados y moscos.
La calle se rompe y
yo me voy construyendo
otra vez.
´

EL VIEJO ESCRITOR

Allí está el viejo escritor.
Levanta el puro
y espera a que las palabras sumerjan en él.
Sus abuelos
Baudelaire  |   Safo y     “germanos”
son su guía (muda). Está allí escribiendo
pero de su tinta nada sale
solamente una sustancia
enriquecida   |   como mineral |
y nada ocurre por su cabeza |
vuelve a ser el claro occidente
o el oriente (donde las jarchas no sirven para nada)

espera |
espera en medio de la laguna
y unas libélulas lo corretean sin cesar
mientras abren sus bocas
y encienden los grillos
que de sus orejas
escurren hasta robarse el punto y coma
(que nadie usa).

Allá está el viejo escritor.
Nada ocurre
la primera página acaricia |
las vocales se mueren de envidia
(ojalá y nunca se vaya       dicen)
y si se va ¿qué tanto harían
entre tanta soga
o arrillo paralelo?
Es que nada le inspiran las vocales |
las odia    sin mesura        ni concesión

las odia como los animales odian al humano
y como se odia el humano
cada vez que la ola
los precipita
(y en ese verso     se moja por completo el verso
eso no le gustó al poeta)

¿Dónde quedaron las imágenes de los acantilados
y sus órbitas en piedras?

Y una mujer le quita la pipa
(con ritmo se desviste)
y comienza a evadir las suculentas
ondas de la literatura.

“Pero la literatura no existe”    afirma el escritor
y sin dedos         ni costilla           desaparece la mujer
(espejismo cardinal    quizás eslabón perdido)
estoy perdido (otra vez dicho)
   no soy escritor.

Adentro
aparece una voz
soy anónimo
anónimo

qué quieres
ayudarte
a qué
a escribir
no te creo
estás solo       no
eso no te importa
claro:           escríbeme        escríbeme

No hizo caso.
Entonces el escritor volvió a la hoja en blanco:
ballenas | arcos    y ligamentos
volando sobre la levedad del ser;
ramas | senderos (alquilados)     y       perlas
cayendo en la tempestad y no-salvajismo;
sonajas | reptiles    y manjares
cosiéndose en la espalda somnolienta;
parlamentos | ocasiones de contento  y lejanías
a la par de la agonía;
épica | mundo-no mundo    y un bolígrafo seco
cantaban en el ombligo de su paladar…

escríbeme     escríbeme
el eco entumido le volvía a insistir
escríbeme     escríbeme
eso hizo:
estoy aquí
no hay nada qué hacer
perros ladran    |   las mariposas también |
arriba hay un ataúd     emergido por mí |
claveles y         metáforas en el modernismo de vivir |
no entiendo lo que pasa |
no me importa |
todo nace    todo muere
los inmortales están cansados de verse el rostro
mientras se limpian sus gestos (aburridos además)
pero veo en este mundo
un bebé       desnudo     eternamente desnudo
sueña   |      piensa     y ríe.
Está en el charco       más grande
me acerco   | tiene un letrero |
es el anónimo.
Me acerco |
resbalo y me encuentro con sus ojitos  |
escríbeme     escríbeme:
aparecen números y símbolos |
tengo voces dantescas en mi cabeza |
soy animal     me dejo ir allí |

hay un gran vacío
lo empiezo a llenar con agua
(y en el vacío están
todas las formas de escritura
que pudiera conocer)

Se mira…
Allí está el escritor
dormido en la bañera
(en forma fetal   y   quemado).

´

LAS HORAS

Son las horas a veces corriendo
aullando o gritando. Se desesperan.
Quieren huir del tiempo.
A veces se sujetan
y el hilo se rompe antes de permanecer
en silencio.
Las horas se destinan.
Suelen despintarse
en un museo    o también aquí.
Se hincan por los viejos tiempos
               aún no transcurridos.
Prefieren callarse
incluso como la hora trece o catorce
se cosen la boca  para evitar la comida
y el diecisiete se rompe las muñecas
para no ver la ciudad destruida.
                        Se impacientan.
Paren de tres o cinco mil hijos al minuto
y no se sacian con sus ojos
o con sus dedos. Imaginan
sus vidas   perfectas
         o sin pretérito.
Y cuando ven salir a la indicada
ya no se acuerdan
    no olvidan
    ni saben por qué de su impaciencia:
cuando la ven entienden
       que no hay remedio para
evitarla o  multarla
porque
              detrás de sus espaldas
              ya no hay de qué quejarse
Anuncios

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s